sábado, 17 de noviembre de 2007

matiz

el barco se ve hundido
bob dylan a mi lado
no tú
y mis ganas de abrazarte se las lleva un kilómetro y un suspiro

no, es damasiado no pa digerirlo
con un te echo de menos adherido
quiéreme
o finge que me has querido

me duele el pezón izquierdo
ya sin ti
necesito y muero
si un no sigue manando de allí

hílame
uno a uno de mis recovecos
no te vayas
pero quedate,
para siempre
loco
pegadito a mi piel.

ese cuerpo
esas manos
y ese pincel
asonante y consonante,
si no me jodes
yo no sé que hacer.

no, no debe ya existir
pues
chico
vicio
jódeme
y no
no me faltes nunca.

lunes, 5 de noviembre de 2007

rescate

"te echo de menos

nada más"

y

nada menos



tambien pasaba por aquí

y me preguntaba, ¿qué coño hacemos?

herirnos

y a sobredosis tapar las heridas



se nos va la pinza, querido

y de paso

las entrañas



tendré que traerte a saltitos y besos

¿qué te pasa?

¿qué no vas a recuperarte?

¿qué no te levantarás cien veces más?,

habrá que solucionarlo

ya te contaré el secreto



tiro un te quiero a 290 kilometros (ma o meno)

para que llegue a tu ventana

mientras el dia amanece y voy a trabajar por las mañanas

y duermes

porque la noche se ha ido

y tu ya estás tranquilo

y yo



no desaprendas de amor

anda

que te despoje de ataduras

para dartelas después

y unirte un cacho de tierra y luna



casi no sé que paso ayer

también te quería

y tiraba en mi imaginación toda tu ropa por la ventana

y la mía de paso,

nada valía nada



Sí no andas prevenído entraré por tu ventan y te rescataré.

domingo, 28 de octubre de 2007

vida = difícil

Nos lo hacemos muy difícil
o nos lo hacen:
Te chillo, la mitad de las veces ni me doy cuenta
otras, con otros, me callo o hablo tan bajito que no importa nada de lo que sale por mi boca.

Quizá no estaba hecha para esto
quizá quiera
quizá me muera de ganas por pasar contigo por el lugar que me juré que no.

Viejos prejuicios, como eso de la penetración anal, como eso de drogarse, como todo eso para lo que me falto la voluntad de rechazar, esa por la que mi vida hubiese sido diferente, menos destructiva, pero no quise ser esa y la que soy, es una puta elección.
Libre, pero me pesa la vida, y fumo y me bebo una copa de ron, y escribo y me aclaro de un día de sombras, porque no sé más que otros y no sé hacer las cosas de forma que no tenga que llegar aquí, repostar y partir.
Me confieso, lo hago, me duele la cabeza y un día más la vigilia no es más que una empinada montaña, me analizo y yo no puedo ser la causa de tu desdicha, me cuesta de por si la vida para hacer un encargo de otro peso sobre tu espalda.
No me entiendes, ni quieres parte de esa libertad que me hace sonreír, eso de enseñar las bragas en el patio del colegio mirándote de reojo, no me miras,¿ para que voy a mirarte así? No me quieres y esto es una jodida muy jodida historia para ser la mala, para que me alejes y digas, que sí, que me quieres, que decida, que me cargue dos espaldas y sonría, mientras no tienes nada de eso para mí.

Estoy muy enfadada, nunca entendí de condiciones, de esperas, de promesas, sólo de fluir a ritmo de la marea, de los amigos, del amor a quemarropa, de pocas exigencias y muchas caladas de eso que tiene el primer porro después de un examen, de un día duro, de eso que tienen las reglas que no están escritas.
Perdona, te quiero
pero, quizá mi forma...
Sea escasa e incompleta,
desgastada y dura,
puede que tú no la quieras.
Te he visto la sonrisa
cuando cariño
yo no la tenía.

miércoles, 3 de octubre de 2007

cerca, no tanto

No llores, amor, no llores,
dime que no lo harás.

No tengo un porro que llevarme a la boca
fumar...
evadir...
matar lo que no rime con vivir,
mientras a kilómetros tú me lloras.
No
que me mate el ron que me está esperando en el congelador
que me maten mis mentiras
que no sea el sabor salado de lo imparable
que por una vez quiero ser infiel a todo lo que he sido
y llorarte por cobarde.

Sé,
sé que no sirve callarte,
intento averiguar que.

sábado, 25 de agosto de 2007

tragedia de un banco

Empezaba en un banco, allí estaban todos antes o después.
Pedro se ha pasado, Javi viene luego y Vero se ha ido, traerá de fumar, que ha suspendido y no sabe si va a seguir con el insti, Fran está demasiado pillado por ella y lo mismo se pone a currar pa sacarla de su casa. Jesús se marchó a Valencia y vendrá pa vacaciones, el banco pierde un miembro, menos mal que los demás seguimos, aquí parece que todo lo que cambia es sólo lo que está lejos.
He comido y he bajado corriendo a fumar el piti con Julia, lo hacemos desde hace poco, algunos no lo saben, desde este agosto que me enamoré de John y fumábamos tirados en la hierba y me explicaba donde estaba cada cosa, allí observando el universo y con el destello de más de una estrella fugaz. Se lo cuento a Julia, que es un año mayor y sus padres siempre la dejan hacer lo que quiere, sabe mucho y me gusta contarle todo lo que acabo de descubrir, le da una calada larga al Marlboro antes de decirme algo sabio y sólo se darle otra al Chester. A veces viene Javi y su primo, y nos tenemos que callar, pero luego vienen los demás, los que fuman y los que no, hablamos, jugamos a las cartas...
Tenemos claro que somos los del barrio, vienen de otros barrios, somos muy sociables y las noches de verano nos juntamos entre veinte y treinta, a veces la madre de Julio se queja del ruido, que no puede dormir, a Julio no le deja bajar por las noches y cuando la señora María no le ve, nos habla por la ventana y al del bote le chiva donde estamos, a nadie le importa, tarde o temprano te pillan y te toca el bote.
Falta una semana para el fin de las vacaciones, para todos los del banco también, a mi hermano y a mí nos toca volver a clase, mi padre y mi madre han empezado a trabajar, están muy pesados con que estudiemos, a él pa que se aplique algo y a mí pa que apruebe inglés y me examine de selectividad.
A las doce tengo que estar en casa, me despido de Julia, de Javi, de Vero y Fran, de Julio si está en la ventana, otros ya se han ido, a la una ya no quedará nadie. John me llama a las doce y cuarto, me da tiempo a ponerme el pijama, a coger un poco de cola y fumarme un cigarro a escondidas en mi cuarto. No sé cuando podré volver a ver a John, tengo que estudiar, él está a más de doscientos kilómetros, tiene 23 años, trabaja y esas cosas, y me tiemblan las piernas escuchándole por teléfono, le echo mucho de menos y me cuesta mucho concentrarme en los libros mientras pienso en lo mucho que le quiero, en lo que me duele a veces el pecho y en el poco significado que tienen las cosas ahora que le conozco. Y luego está el banco y que si apruebo, que más me vale, por mi madre y por las burlas de mi hermano si no lo hago, pero si lo hago, tendré que marcharme, me pasará como a Jesús que viene en puentes, vacaciones y eso, que siempre le tenemos que contar todo lo que ha pasado en un resumen, que a veces no lo entiende. Lo mismo en ese otro sitio que me toque ir no haya un banco tan conocido y no estará Julia y esa nueva costumbre que hemos adquirido de fumar juntas, John sabe todo esto, y con la mala suerte que tengo va a ser que me marché a más de doscientos kilómetros, y como estoy tan lejos él se enamora seguro de otra, y no vuelvo a ser capaz de querer a nadie como a él y me convierto en una fría mujer de negocios, practico la inseminación in vitro y tengo una hija a la que le pasa exactamente lo mismo.

Algunos los perdí, a otros sólo les sigo la pista muy de acá pa allá, no tengo una niña con inseminación in vitro, John me dejó, pero todavía me acuerdo de esos campos donde hacíamos el amor y me gustaría verle y darle las gracias, y contarle todo lo que le contaba antes y regresar a esos diecisiete años, al amor suicida, a los cuentos que pueden ser reales y a los que no.

Tragedia de un banco.

viernes, 17 de agosto de 2007

a pesar mí, perdóneme tua

¿Acaso no me conoces? Soy una veleta de emociones a prisión, tienes que apaciguarme y cobijarme cuando veas que no soy yo, tienes que atraparme cuando sea esa y tienes que quererme después de too.
No me dejes sola, no me dejes vos, te aguardo todas las noches entre la esperanza,
contigo
postre
conmigo
maldición.
No soy tan mala, despistada, olvidadiza y pasmada, a veces lo intento, a pesar del pasado, a pesar de los colores que me embadurnan, a pesar de hoy y de tú así.
Esta niña se baja las faldas, se postra, no es la mejor manera de conseguir tu falta de mirada pero hace tiempo que no sé escribir.

Te cambio el día por un beso.

miércoles, 15 de agosto de 2007

gotas

Quiero sentir las gotas de lluvia resbalándome por el hombro, quiero desnudarme ahora y correr, correr bien lejos, ver mi piel húmeda, sentirme doblemente húmeda y correr, adelantar un paso a setenta y cinco centímetros del anterior, gritar, a esos que me observan, que no hay mayor cadena que censurar a una chica, que deriva en gotas desnudas, si sólo intenta lavarse el corazón. Libre, algo cansada y obstinada, esa es la condición. Llorar hasta percibir la brisa secando tu cara, lo demás se humedece con el goce de gozar y olvido que perdí el cofre de mis sueños y a ti.